Cuando vi esta imagen no pude menos que enternecerme por un buen rato. Y es que hay pocas cosas en este mundo
More¿Por qué tanta gente se enamora de una TINY HOUSE?
¿Por qué tanta gente se enamora de una TINY HOUSE? La tiny house de Shelly es más que una casa es una filosofía
Estamos en el verano de 2025 en Norteamérica, en algún lugar entre las montañas y los recuerdos. Una tiny house puede parecer un capricho, pero a veces es la decisión más sensata que uno puede tomar tras un terremoto emocional. Como el que vivió Shelly. Ella no buscaba una casa pequeña, buscaba paz. Y, de paso, un sitio para reconstruirse, con tejado negro y alma bohemia.
Todo empezó con un divorcio, claro. ¿Qué historia no arranca con una pérdida? Shelly lo cuenta sin dramatismos: “Pensé que sería más seguro tener una tiny house y dejar de alquilar. Vivir mi sueño”. Y así fue como una mujer que siempre quiso un playhouse de niña, pero nunca lo tuvo, se construyó uno de adulta. Solo que con calefacción, cocina retro y una ducha con vistas al cielo. Qué cosas.
“Hoy elijo ser increíble”, lee cada mañana al despertar. Lo tiene escrito en la pared del dormitorio, junto a unas flores negras que cortó con sus propias manos. Parece una frase de taza de desayuno, pero en boca de Shelly suena a mantra de supervivencia.
Una casa pequeña con ideas enormes
Shelly vive en una tiny house de 36 pies de largo y 8,5 de ancho, construida por Summit Tiny Homes en Canadá. Dice que la eligió por su estilo bohemio, aunque le hizo un par de retoques. Techo oscuro, ventanas estratégicas y un porche añadido por su familia en el Día de la Madre. No es solo una entrada: es una extensión del hogar, un refugio donde se ve el cielo sin que el sol abrase.
El coste total, unos 137.000 dólares, no le pareció mal. “Hoy en día construir es carísimo”, suelta mientras muestra las paredes revestidas y el diseño de la cubierta que deja pasar la luz. Uno de los secretos está en los detalles: el recorte en la fachada, el tejado translúcido, las ventanas que no pelean entre sí. Y, claro, el sistema de triple eje para moverla si hiciera falta.
“Una tiny house no huele a encierro si tienes buenas ventanas”, me dice entre risas. Y tiene razón.
El lujo de la calidez, no del mármol
Si la fachada promete, el interior cumple. La cocina es una de las zonas más mimadas. Cuatro fuegos, un mini horno eficaz, encimera de madera maciza, estanterías abiertas y una nevera vintage que parece sacada de los años 50. Todo cuidadosamente escogido para que parezca casual.
Lo mejor de todo es que nada está de más. Hay espacio para cocinar, almacenar, decorar… sin sentirse atrapado. “Pensé que no cabrían mis platos, pero todo fluyó”, dice, mientras enseña el cajón donde los guarda, justo debajo del fregadero. Los utensilios cuelgan en ganchos estratégicos, como si formaran parte de una exposición de diseño nórdico minimalista.
Hasta la tabla de cortar de madera rayada, que compró en Minnesota durante una visita a su madre, tiene historia. Todo tiene historia en esta casa.
Lo útil no tiene por qué ser feo
Al lado de la entrada hay un rincón que se suponía iba a tener un perchero empotrado, pero no cupo. Shelly, siempre creativa, lo resolvió con un perchero de mercadillo y una estantería de Amazon que resultó ser diminuta. Y, por eso mismo, perfecta.
El comedor es otra joya improvisada. Encontró una mesa de barco con alas abatibles, cortó una de ellas y convirtió lo que era un reto de espacio en un lujo funcional. Y como todo en esta casa, guarda secretos: dentro hay servilletas, manteles y una libertad doméstica que Shelly no parece dispuesta a abandonar.
“Una lavadora no es lujo, es dignidad”
Pocas cosas recuerda con más horror que la época en la que vivió sin lavadora ni secadora. Por eso, aunque ocupen espacio, las tiene. En versión compacta, sí, pero eficiente. En verano, la ropa va al tendedero; en invierno, al tambor.
El altillo de almacenamiento es un universo propio. Cajas, maletas, zapatos, estéreos… todo cabe si se ordena con cabeza. Y, por si fuera poco, una escalera empotrada con barandilla y plantas vivas le da al conjunto un aire de jungla organizada. Porque, como dice ella: “Son lo único vivo que me acompaña aquí… y les hablo”.
Baño con vistas y sin olores
El baño fue otra de sus apuestas. En lugar de aceptar el diseño original, lo amplió. Le robó unos centímetros al dormitorio porque “en la cama solo se duerme”, dice. Ahora tiene un ducha con ventana al exterior, un sistema de compostaje sin olores y estanterías extra para guardar ropa. Las decisiones sensatas no siempre son estéticas, pero en este caso lograron ser ambas.
El inodoro separado, que divide líquidos y sólidos, se vacía una vez al mes. “Casi ni me entero. Lo peor es el nombre del cubo”, bromea. Nadie dijo que el glamur fuera esencial.
Dormitorio con secretos bajo la cama
Al fondo está su habitación, con una cama doble, un cabecero de Wayfair y un somier con almacenamiento bajo el colchón. Shelly lo diseñó y construyó con ayuda, y ahora guarda allí la mayor parte de su ropa. El armario es pequeño, pero suficiente.
La lámpara del techo, eso sí, no debió haberla puesto. “Me dejé llevar. Pero nunca la uso”, confiesa. En cambio, los apliques para leer y el mural de flores negras sí la llenan de orgullo. Como el cartel que cuelga frente a la cama: “Hoy elijo ser increíble”. Y uno se lo cree.
Un sofá que se transforma como la dueña
El salón tiene un sofá modular que se convierte en cama, chaise longue o escenario para una tertulia íntima. También hay un escritorio flotante desde el que trabaja, hace yoga o planea su próximo proyecto.
Sí, porque esto no es el final. Shelly ya está construyendo una casa prefabricada en la misma parcela. La tiny fue un paso, no un destino. Aunque a veces duda si mudarse realmente le dará lo que ya tiene: luz, calma, orden, belleza.
“Si no sabes dónde ponerlo, es que no lo necesitas”
El almacenamiento está en todas partes: bajo las escaleras, dentro de cada peldaño, entre las paredes. Juicer, blender, esterillas, pesas… todo tiene su lugar. Y encima, plantas. Porque la vida sin plantas es una nevera sin luz.
Y al final del todo, otro altillo. Más amplio, con un colchón queen, desde donde su hija —la primera huésped oficial— miró las estrellas por el tragaluz. “Dijo que nunca había dormido tan cerca del cielo”.
Un futuro pequeño pero claro
Shelly lo tiene claro: la tiny le ha cambiado la vida. No solo la suya, también la de otros. Ahora ayuda a personas que quieren reducir su casa sin reducir su vida, como parte de un nuevo negocio que ha montado. Y lo hace desde el conocimiento real, no desde Pinterest.
Porque sí, vivir en una tiny house no es vivir menos. Es vivir justo lo que necesitas.
“Lo esencial cabe en 36 pies si sabes lo que estás buscando”
“No se trata de espacio, se trata de intención”
“Una tiny house no es una moda, es una declaración de libertad”
“Las casas son para vivirlas, no para exhibirlas” — Gaston Bachelard
“Quien mucho abarca, poco habita” — Adaptación libre del refrán clásico
Shelly encontró en su tiny house el lugar para empezar de nuevo. ¿Y tú, dónde te reconstruirías si lo perdieras todo?
¿Cabemos todos en una vida más pequeña o es solo para los valientes?
¿Será este el futuro del hogar o solo un refugio para quienes se atreven a elegir diferente?
Tour completo en video de la tiny house de Shelly
Descúbrelo y decide tú mismo.
HOGAR MINIMALISTA con alma vintage en el corazón de Tribeca
¿Puede un HOGAR MINIMALISTA cambiar tu vida sin que te des cuenta? HOGAR MINIMALISTA con alma vintage en el corazón de Tribeca
Estamos en julio de 2025 en Nueva York, y el sol de la tarde se cuela a través de los ventanales de un loft en Tribeca como si supiera que aquí dentro se esconde algo sagrado. HOGAR MINIMALISTA, esa fórmula que muchos creen que consiste en deshacerse de cosas, pero que en realidad es un arte sutil de saber conservar solo lo que importa. No es una moda. Es un idioma. Y aquí, en el apartamento de Colin King, se habla con una elegancia casi mística.
HOGAR MINIMALISTA. Dos palabras que juntas suenan a retiro zen o a showroom nórdico, pero lo que he encontrado aquí va mucho más allá del blanco pulcro y la ausencia de caos. Este espacio tiene algo de poema en voz baja, de coreografía bien ensayada, donde cada objeto no solo tiene un lugar, sino una razón. ¿Puede un sofá de doce pies contarte una historia? ¿Puede una mesa de roble convertirse en un altar cotidiano? Aquí, sí. Aquí lo hacen.
El diseño escandinavo baila en Nueva York sin pedir permiso
Hace tiempo, cuando todo lo que sonaba a “minimalismo” venía envuelto en una estética fría y casi quirúrgica, el diseño escandinavo hizo lo que mejor sabe: devolvió el alma a lo funcional. Nada de exhibiciones forzadas ni de interiores pensados solo para ser fotografiados. En ciudades como Nueva York, y especialmente en rincones como este apartamento en Tribeca, el enfoque nórdico se acomoda como un huésped silencioso.
“La belleza no necesita gritar para que la escuches”
Madera sin barnices ostentosos, textiles que se sienten como un abrazo y una luz que entra sin ser interrumpida por cortinas grandilocuentes. Hay algo profundamente emocional en esta forma de componer un espacio. Como si el entorno dijera: “Te veo, tal y como eres, y aquí puedes quedarte”. Esa es la esencia de la arquitectura emocional, que no te golpea con su estética, sino que te susurra verdades a través de cada textura.
Escala en el diseño o cómo el vacío también tiene voz
Muchos creen que el diseño está en las formas, en los colores, en las tendencias. Pero aquí, la escala es quien lleva el mando. No se trata solo de poner un sofá grande o una mesa larga. Es algo más profundo: cómo esas piezas se insertan en el vacío sin ahogarlo. Cómo dialogan con el espacio que las rodea y con la historia de las paredes que las acogen.
En este loft, el vacío no es un accidente, es una declaración. Cada metro cúbico tiene algo que decir. Es el tipo de lugar donde se respira mejor, como si los objetos hubieran aprendido a no invadir. No hay “zonas muertas”, ni esquinas olvidadas. Hay aire, pausa y ritmo. Como en una buena partitura, el silencio también es música.
“Donde hay espacio, hay posibilidad”
Vintage, sí, pero con alma refinada
Transformar un apartamento histórico sin convertirlo en un museo ni en una caricatura de sí mismo es un acto de equilibrio milimétrico. Aquí no hay nostalgia impostada. Hay estilo vintage refinado, de ese que no se compra por metro en tiendas de segunda mano, sino que se construye con tiempo, criterio y oído fino.
La clave no está en rescatar lo antiguo por lo antiguo, sino en integrarlo con naturalidad, como si siempre hubiera estado ahí. Las molduras originales, las vigas vistas, las huellas del tiempo… todo eso convive con lámparas de diseño, sillas escultóricas y piezas únicas encontradas quién sabe dónde. Es una vivienda para creativos, sí, pero no para los que buscan impresionar, sino para los que necesitan sentirse en casa incluso en medio del caos.
El mapa global del alma
Hay algo profundamente íntimo en rodearte de objetos artesanales que han viajado más que tú. Cada uno con una historia, con un origen, con una textura irrepetible. Una vasija japonesa que parece salida de una ceremonia antigua. Un textil africano que parece contener un secreto. Una lámpara danesa que no solo ilumina, sino que hipnotiza.
Estos elementos no decoran. Comparten silencios contigo. Te recuerdan quién eres. Y lo más curioso es que, aunque vienen de lejos, encuentran aquí un hogar común. Porque el verdadero lujo no está en lo caro, sino en lo que tiene sentido. Y en ese sentido, este apartamento es casi un altar.
“Cada objeto tiene alma, si tú sabes escucharla”
Entre la vida y el trabajo, un refugio multifuncional
Colin King no vive aquí, crea aquí. Pero también duerme, medita, cocina y ríe aquí. ¿Cómo logras que un solo espacio funcione como estudio, sala de reuniones, comedor íntimo y nido personal sin que se convierta en un Frankenstein de funcionalidades? Con inteligencia emocional. Con diseño funcional que no chilla, sino que se desliza entre las paredes como un huésped cortés.
Los escritorios se esconden. Las estanterías sirven para dividir, no para acumular. Las luces cambian de humor según la hora. No hay “zona de trabajo” y “zona de descanso”, hay un solo flujo. Una sola vida, que no se fragmenta, que no necesita compartimentos estancos. Y todo, sin perder ni una pizca de estilo.
Este es el hogar del mañana, sin perder lo de ayer
Visto desde fuera, este apartamento podría parecer una escenografía bien montada. Pero basta sentarse cinco minutos para notar que hay algo más. Aquí hay vida. Vida en pausa, vida en tránsito, vida que no necesita probar nada. No hay tecnología invasiva, no hay muebles gritones, no hay frases motivacionales enmarcadas. Hay silencio, luz y coherencia.
¿Eso es minimalismo? Tal vez. Pero no el de manuales impersonales o de influencers de Instagram. Es un HOGAR MINIMALISTA con grietas, con memoria, con piel. Con objetos que no se repiten y con espacios que no compiten. Un lugar donde cada cosa tiene un porqué, y donde ese porqué no se explica, se siente.
“Todo lo esencial ya está aquí. Lo demás es ruido.”
“No habites espacios, habita intenciones.”
“El lujo silencioso es el único que resiste al tiempo.”
De “La medida de lo humano”, de Álvaro Siza:
“La arquitectura tiene que ver con la vida, no con la imagen.”
Refrán popular escandinavo:
“La casa se conoce por su silencio, no por su ruido.”
¿Y si la belleza no fuera acumulación, sino contención?
¿Qué pasaría si tu hogar hablara de ti sin palabras?
Puede que no todos vivamos en Tribeca. Puede que no tengamos techos altos ni cerámicas importadas. Pero hay una lección aquí que trasciende metros cuadrados y presupuestos: tu casa no es un contenedor, es una extensión de tu alma. Y si hay algo que este HOGAR MINIMALISTA me ha enseñado, es que la belleza más profunda empieza cuando dejas de llenar y empiezas a elegir.
Entonces… ¿estás dispuesto a quedarte solo con lo que realmente importa?
¿Qué pasó con AKON CITY y su sueño de Wakanda africana?
¿Qué pasó con AKON CITY y su sueño de Wakanda africana? El espejismo de WAKANDA se desmorona en las ruinas de Mbodiène
Estamos en 2025, en las costas doradas de Senegal, donde el viento del Atlántico aún arrastra los ecos de una promesa no cumplida. Akon City —así, con nombre de superhéroe y ambición de epopeya— iba a ser la ciudad futurista que demostraría al mundo que África podía escribir su propio destino sin pedir permiso ni replicar modelos ajenos. Un Wakanda real, autosuficiente, sin invasores ni tutelas. Pero algo salió mal. Muy mal.
Akon City, con su criptomoneda, su energía solar y su estética de ciencia ficción, se ha quedado en eso: un decorado sin película, un sueño sin cimientos, una placa en medio del polvo. El espejismo africano que quiso reinventar el futuro sin entender del todo el presente.
“El futuro no se construye con promesas, sino con ladrillos”
“No hay ciudad sin cimientos, ni utopía sin responsabilidad”
“Mbodiène creyó en un mañana que nunca llegó”
Hace unos años, cuando Akon subió al escenario con esa sonrisa de estrella que mezcla carisma con seguridad, dijo que iba a devolver a África todo lo que le debía. Que levantaría una ciudad como nunca se había visto. Que Senegal tendría su Wakanda. ¿Y cómo no creerle? El hombre que había vendido millones de discos, que hablaba como un profeta con flow, que se codeaba con presidentes y empresarios tecnológicos, prometía algo que parecía al alcance de su dedo índice y su cuenta bancaria.
Todo sonaba tan perfecto que daba miedo.
Wakanda, ese espejo imposible
El mito de Wakanda fue más que una película. Fue una idea peligrosa. O hermosa. Según cómo se mire. La fantasía de un continente que no fue saqueado, que no se desangró en esclavitudes ni se vio sometido a mapas coloniales trazados con regla. Un África poderosa, brillante, secreta, que convertía el sol en energía y la tradición en vanguardia.
Una especie de venganza estética contra la historia. Un “¿y si?” llevado al extremo.
Y claro, muchos lo compraron. Sobre todo Akon, que decidió que no era suficiente cantar sobre el barrio. Había que construir el barrio del futuro. Y así nació Akon City, un megaproyecto en la costa de Mbodiène con forma de ciudad futurista alimentada por una criptomoneda propia: Akoin. Sí, todo con “k”.
Criptomonedas, placas y polvo
Hubo una ceremonia. Las cámaras grabaron. Las autoridades sonrieron. Se colocó una placa. Pero en el terreno no había nada. Solo matorrales, alguna cabra, y el murmullo salado del océano. El plan era levantar hospitales, universidades, viviendas de diseño, todo movido por paneles solares y dinero digital.
Pero el futuro llegó sin obra. Y la gente empezó a preguntarse por qué la utopía no tenía obreros ni camiones. Por qué el único signo visible del proyecto era una cancha de baloncesto y una oficina más vacía que la promesa.
Para colmo, Akoin —la piedra angular del milagro financiero— se desplomó. A niveles de centavo. Las autoridades monetarias de África Occidental lo vieron venir: sin respaldo, sin control, sin confianza. Un castillo de naipes digitales. Y en África, donde la moneda todavía significa algo físico, ese tipo de magia no cuela.
Mbodiène, entre la esperanza y el desencanto
La gente de Mbodiène quiso creer. Jean Wally Sene, maestro de la localidad, hablaba con ilusión. Porque en pueblos como este, donde el turismo pasa de largo y el progreso llega en bicicleta, cualquier luz, aunque sea LED y lejana, se celebra. Pero cuando la luz no llega nunca, el desencanto pesa más que el cemento.
El gobierno de Senegal aguantó todo lo que pudo. Pero tras años sin avances, sin obras, sin pagos ni informes concretos, decidió cortar el cordón umbilical. Adiós a Akon City. Se acabó Wakanda. Al menos como se había soñado.
Akon, entre mea culpa y segunda oportunidad
En una entrevista con VladTV, el propio Akon reconoció su culpa:
“No se estaba gestionando bien. Asumo toda la responsabilidad por ello”, dijo.
No es poca cosa que un artista internacional admita su fracaso. Pero el problema no es lo que dijo, sino lo que no hizo.
Lo que sí es curioso —y casi poético— es que Senegal no le cerró la puerta del todo. El Estado recuperó los terrenos, sí, pero anunció una nueva estrategia, más realista, más modesta, más… terrenal.
Del Wakanda digital al paseo marítimo real
Ahora, el plan ya no es construir una ciudad que flote en el aire digital de una criptomoneda. La idea es levantar un polo turístico: hoteles, apartamentos, un paseo marítimo, un puerto deportivo. Nada de ciencia ficción. Nada de vibranium. Solo inversión, turismo, empleos.
Según Sapco, la agencia estatal que gestiona el proyecto, se invertirán unos 1.200 millones de dólares en esta nueva etapa. Se esperan 15.000 empleos. Y sí, Akon seguirá involucrado. Como socio, no como visionario.
¿Puede el turismo salvar un sueño futurista?
Es difícil no preguntarse si este giro no es simplemente otro disfraz del mismo espejismo. Porque apostar por el turismo como motor de desarrollo suena bien, pero tiene sus trampas. Se sabe cómo empiezan esos megaproyectos: promesas, hoteles, sonrisas. Pero también se sabe cómo pueden terminar: playas privatizadas, comunidades desplazadas, souvenirs baratos.
Y sin embargo, ¿qué otra opción hay? En un país marcado por una auditoría que reveló préstamos ocultos por 7.000 millones de dólares, donde el FMI suspende ayudas y los mercados desconfían, soñar en pequeño puede ser más sensato que no soñar.
“Wakanda fue un espejo. Mbodiène, una ventana rota”
Hay algo profundamente humano —demasiado humano— en todo este asunto. Querer imitar una ficción para redimirse de una historia real. Intentar construir con criptomonedas y promesas lo que otros destruyeron con armas y tratados. Apostar por una narrativa sin tierra firme.
Pero África no necesita ser Wakanda. África ya fue el primer hogar del ser humano. Fue el edén sin mapa. Como dicen los antropólogos, retuvo a Homo sapiens durante milenios porque ofrecía demasiado. Demasiado sol. Demasiada fruta. Demasiada belleza.
Quizá el verdadero futuro africano no esté en replicar utopías ficticias, sino en recuperar esa generosidad ancestral, sin filtros ni hashtags.
“La verdad no se anuncia. Se construye con tiempo y polvo.” (Máxima oral africana)
“Un árbol no crece más rápido porque lo mires fijamente.” (Proverbio senegalés)
¿Fue Akon un visionario o solo un vendedor de humo con autotune?
¿Puede Mbodiène convertirse en un ejemplo de futuro real sin disfrazarlo de ciencia ficción?
¿Cuántos proyectos más tendrán que fracasar antes de entender que el verdadero poder africano está en la tierra y no en la nube?
Porque sí, todos amamos Wakanda. Pero el futuro africano no necesita capas ni efectos especiales. Solo necesita que le cumplan una promesa. Una sola. Con cemento. Y con alma.
Sierra Nevada: el nuevo refugio de los inversores deportivos
Enclavada en el corazón de Granada, Sierra Nevada no solo es el punto más alto de la Península Ibérica, sino también un enclave estratégico que ha captado la atención de un perfil muy específico de inversores: el que se mueve en el entorno deportivo.
Mientras otras estaciones de esquí luchan contra la estacionalidad y la falta de diversificación, Sierra Nevada ofrece un cóctel perfecto de infraestructura, naturaleza, clima y proyección internacional, que la convierte en una apuesta segura para quienes buscan rentabilidad ligada al deporte y al turismo activo.
¿Qué es lo que hace que poner el foco en su entorno sea buena opción?
A diferencia de muchas estaciones europeas que solo son rentables en temporada alta, Sierra Nevada ha sabido desestacionalizar su atractivo. El esquí y snowboard dominan en invierno, pero el ciclismo de montaña, trail running, senderismo o incluso los deportes aéreos llenan su agenda durante los meses cálidos.
Esto convierte a la zona en un punto ideal para inversiones en apartamentos turísticos, residencias deportivas y alojamientos boutique.
Aunque parezcan conceptos independientes, lo cierto es que Sierra Nevada es reconocida como centro de alto rendimiento (CAR) para deportistas profesionales. Su altitud, condiciones climáticas y modernas instalaciones atraen a atletas nacionales e internacionales durante todo el año que demandan alquileres de media y larga estancia, espacios wellness y gimnasios especializados en las demandas de este tipo de usuarios.
Tal como explican desde Bluettravel, inmobiliaria Sierra Nevada, las propiedades en zonas como Pradollano, Borreguiles o Monachil están limitadas por la geografía y la normativa ambiental, lo que mantiene la oferta bajo control. Esta escasez planificada, sumada a la mejora continua de infraestructuras, garantiza una alta demanda sostenida con un gran potencial de retorno de inversión.

Sierra Nevada ya no es solo un destino para esquiar. Es una marca consolidada en torno al deporte, la salud y la exclusividad, que atrae tanto a turistas de alto nivel como a inversores con visión estratégica.
Echando un ojo a los números, cerró el último año con una cifra de negocio récord de 51 millones de euros y una venta de forfaits anticipada muy superior a la de 2024 que habla de un crecimiento crónico de la demanda para los que quieren ponerse a prueba en sus pistas, trails y entorno.
ARQUITECTO PROPIA CASA o cómo habitar el futuro con alma vintage
¿Diseñar tu hogar es un acto de libertad? ARQUITECTO PROPIA CASA o cómo habitar el futuro con alma vintage
¿Qué pasa cuando un arquitecto se convierte en su propio cliente? Pues que la teoría se rinde ante la experiencia, y el dibujo técnico cede terreno a la intuición. Construir la propia casa no es solo una tarea de planos y materiales, es un ejercicio de confesión. Y eso es lo que sucede con esta joya escondida en un rincón inesperado de Auckland: una casa pensada para vivir, no para impresionar.
Aquí, en medio del ruido urbano y los metros contados, alguien decidió que el espacio no era una limitación sino una posibilidad. Y la clave de todo está en el corazón mismo de la casa: un diseño con patio interior que no solo reorganiza los espacios, sino que redefine cómo se respira, cómo se siente y cómo se vive cada día.
«No necesitas más espacio, necesitas más intención.»
«La belleza no ocupa lugar, pero sí lo transforma.»
«El futuro no es más grande, es más lúcido.»
El patio interior no es decoración, es respiración
El patio interior es uno de esos elementos que parecen un lujo en las ciudades apretadas, pero que resultan ser pura lógica emocional. Aquí, en esta vivienda compacta pero sorprendente, el patio no es solo el centro físico sino el espiritual. A través de él entra la luz, fluye el aire, se amplifica el silencio y, por momentos, parece que el tiempo mismo decide quedarse a descansar un rato.
Los arquitectos modernos, sobre todo los que entienden que la arquitectura contemporánea debe responder más al ser humano que a la revista de turno, saben que un patio bien ubicado vale más que un balcón con vista a la antena del vecino. Este tipo de diseño es, literalmente, un respiro en el caos. Y cuando además se acompaña de un estanque, la sinfonía está completa.
Fachadas que fingen dormir mientras vigilan el futuro
Desde la calle, nadie adivinaría lo que se esconde tras la modesta pero dignísima villa vintage del siglo XIX. Su fachada se mantiene tal como fue en otra era, con ese aire de historia contenida, como si aún habitara allí algún bisabuelo de bigote rígido y modales impecables. Pero al cruzar esa frontera, el tiempo se pliega como un papel.
El interior rompe con lo esperado, y no lo hace con violencia sino con elegancia. Los nuevos volúmenes, claramente contemporáneos, aparecen sin pedir perdón pero sin pisotear el pasado. Cedro, pizarra, cristal. La renovación arquitectónica no busca borrar, sino sumar. Arquitectura neozelandesa en estado puro: respetuosa con lo que fue, pero absolutamente decidida sobre lo que quiere ser.
Hay en esto una lección poderosa: conservar no es congelar. Conservar es comprender, y luego actuar. Como cuando uno hereda un viejo reloj y decide ponerle una correa nueva: sigue siendo el mismo tiempo, pero mejor acompañado.
Agua, luz y rugosidad: la arquitectura como experiencia sensorial
El estanque no es un adorno, es un actor principal. En una casa así, el agua deja de ser líquida para convertirse en atmósfera. Refleja la luz, amplifica el cielo, refrigera sin aspavientos. Y no es solo una cuestión de temperatura o eficiencia: es una cuestión de alma. Cuando se habla de espacios sostenibles, a menudo se olvida que la sostenibilidad también es emocional.
Caminar descalzo por un suelo que respira, escuchar el chapoteo leve mientras se cocina o ver cómo la sombra de un pez se proyecta en la pared mientras se lee un libro… eso también es arquitectura. Y en este caso, no es casualidad. Está pensado, calculado, intuido. Cada piedra oscura, cada ángulo pulido, cada abertura triangular tiene una intención.
El uso de materiales naturales no es una moda pasajera. Es un regreso al sentido común. La piedra habla, el cedro huele, el vidrio deja pasar lo que otros muros encierran. Y eso cambia la manera de estar. Lo sentí. Y lo sigo sintiendo mientras lo escribo.
Nueva Zelanda y su extraña relación con el futuro vintage
No deja de fascinarme cómo ciertas geografías generan ciertas estéticas. En Nueva Zelanda, una tierra lejana y a la vez familiar, la arquitectura parece jugar con una mezcla de diseño urbano compacto y libertad sin remordimientos. Aquí no hay miedo al contraste: casas que parecen sets de cine retro al lado de otras que bien podrían estar en una novela de Asimov.
La estética retrofuturista encuentra en estas tierras un terreno fértil. Hay algo en los paisajes abiertos, en la herencia colonial mezclada con la pulsión maorí, que genera esta arquitectura casi de ciencia ficción con alma rural. Las formas geométricas se deslizan entre lo funcional y lo poético. Triángulos inesperados, curvas que abrazan, sombras que dramatizan.
“Habitar el futuro sin renunciar al alma del pasado” parece ser el lema no escrito de esta corriente. Y si uno mira bien, hasta las lámparas parecen guiñar un ojo.
“La verdad espera. Solo la mentira tiene prisa.” (Proverbio tradicional)
Diseñar para habitar, no para mostrar
Quizá lo más profundo de esta casa no está en su pizarra ni en su luz, sino en su origen: fue diseñada por su propio habitante. El arquitecto propia casa sabe algo que los demás aún están buscando. Sabe cómo sueña al dormir, sabe en qué rincón se le ocurren las mejores ideas, sabe cómo quiere envejecer. Y eso se nota.
Cada elección tiene una razón íntima, y eso le da al espacio una verdad que ningún render puede capturar. La arquitectura retrofuturista, cuando nace del deseo auténtico, no es una pose. Es una promesa.
Y en este caso, esa promesa se cumple. El patio es una pausa, el estanque es un eco, los materiales son un poema. Aquí todo tiene una función, pero también un sentido. Y eso, en un mundo saturado de imágenes sin alma, vale más que una piscina en la azotea.
¿El futuro puede tener tejados antiguos?
Diseñar la propia casa es como escribir tu biografía con ladrillos. No se trata solo de metros ni de estilos, sino de crear un lugar que te explique sin palabras. Un espacio donde cada grieta hable de ti, y cada rincón te devuelva la calma.
Y eso me lleva a preguntarme… ¿por qué no todas las casas se diseñan así? ¿Qué nos impide poner el alma en los planos? Tal vez no sea una cuestión de dinero ni de modas, sino de valentía y claridad. Porque construir para uno mismo es atreverse a ser honesto.
Y ahora que lo pienso, esa podría ser la arquitectura más humana de todas.
“La casa ideal no es la más grande, es la que respira contigo.”
“Un patio puede ser pequeño y aún así contener el universo.”
“Diseñar tu hogar es diseñar tu tiempo.”
Si te interesa explorar más sobre cómo el estilo retrofuturista puede transformar tu casa en una cápsula del tiempo con visión de futuro, no te pierdas este análisis sobre el retrofuturismo en diseño de interiores y esta completa guía de renovaciones arquitectónicas futuristas con alma.
Y dime…
¿Dónde empieza tu casa ideal: en la puerta o en la memoria?
¿Es EARTH VILLA la casa del futuro que estábamos esperando?
¿Es EARTH VILLA la casa del futuro que estábamos esperando? EARTH VILLA convierte el lujo en naturaleza sin pedir permiso
EARTH VILLA no es un nombre, es una provocación. Una grieta vegetal abierta en mitad del azul. Una promesa de futuro en forma de anillo, suave y salvaje a la vez. Cuando me topé con ella –porque no se visita, se encuentra como se encuentra una concha en la arena– entendí que aquello no era una villa. Era una idea. O mejor dicho, un manifiesto en carne arquitectónica.
Ubicada en Ishigaki, un pedazo de Japón donde el tiempo se arruga como una vieja sábana marina, esta villa circular diseñada por Sou Fujimoto no se impone al terreno: lo imita, lo acaricia, se confunde con él. Desde el aire, su techo verde vivo parece un islote más, una extensión del monte que ha decidido deslizarse hasta el mar. Todo en ella respira la lógica de la arquitectura futurista, pero con alma antigua, como si un druida hubiese dibujado planos sobre un iPad.
“La casa del futuro no tendrá esquinas, tendrá raíces”
No exagero: lo que se vive en EARTH VILLA no es turismo, es inmersión. Hay un zumbido vegetal constante, como si la vegetación tejida en su cubierta siguiera hablando entre sí, y tú simplemente te cuelas en su conversación ancestral. Pero que nadie se engañe con tanta poesía: este lugar es tan tecnológico como una cápsula lunar. Solo que aquí las cámaras apuntan al bosque, no al espacio.
Origen: EARTH circular villa with a living green roof now completed – Yanko Design
La geometría circular como escudo y ventilador
La forma circular no es un capricho estético, es una lección de física aplicada. En un clima como el de Okinawa –tropical, húmedo, impredecible–, las casas convencionales sudan como turistas en agosto. EARTH VILLA, en cambio, respira. La brisa entra por una curva, gira como una caricia y sale sin dejar residuos de calor. No hay esquinas donde el aire se muera; todo fluye.
Hablando con los ingenieros de NOT A HOTEL, me enseñaron una simulación térmica: una vivienda típica en la isla consume un 31% más energía solo para refrigerarse. La razón: sus formas cuadradas y sus materiales sin alma. Aquí, las paredes curvas de vidrio actúan como filtros, como si el sol se volviera suave al tocarlas. Nada deslumbra, todo desliza. Incluso el hormigón está pigmentado con polvo de coral reciclado. Sí, coral. El mismo que una vez fue arrecife y ahora es pared.
“Cuando la arquitectura abraza el viento, el aire se vuelve aliado”
El techo que crece, respira y filtra
El verdadero protagonista, sin embargo, está arriba. O mejor dicho, por encima y por dentro. Ese techo verde vivo no es decorativo: es táctico, científico, casi alquímico. Compuesto por una capa de sustrato volcánico y plantas autóctonas, reduce la temperatura interior en cinco grados durante las horas críticas. Casi nada. Pero también absorbe CO₂, almacena lluvia, filtra agua y alimenta un humedal que bordea la estructura como si fuera una defensa viva.
El sistema de drenaje es pura ingeniería natural: piedra pómez, fibra de coco, capilaridad invertida y ósmosis inversa para reutilizar el agua de la piscina. Es decir: te bañas, el agua se filtra, y al rato estás regando las plantas que te protegen del calor. Un círculo perfecto. Una vivienda circular en todos los sentidos.
Sou Fujimoto y la línea invisible entre árbol y algoritmo
Fujimoto no es un arquitecto, es un jardinero de futuros. Desde aquella House N donde la casa era una caja dentro de otra caja de vidrio –como una cebolla existencial–, hasta el Arbre Blanc de Montpellier, donde los balcones brotan como ramas, su obsesión es clara: mezclar lo humano con lo silvestre. No con fuerza, sino con astucia.
EARTH VILLA se conecta con su linaje más reciente: ese pabellón negro cubierto por un bosque flotante que construyó junto al santuario Dazaifu Tenmangū. Aquí, la tecnología no se muestra: se esconde bajo las hojas, se diluye en sensores que controlan la ventilación según el olor del aire. Paneles solares orgánicos se camuflan en el musgo y alimentan un sistema domótico que regula luz, sombra y humedad sin que uno se entere. Ciencia fricción, que diría Asimov si hubiera nacido en Okinawa.
NOT A HOTEL y la nueva aristocracia del tiempo compartido
Aquí no se compra una casa. Se compra un pedazo de cielo. El modelo de NOT A HOTEL funciona con una lógica simple pero seductora: propiedad fraccionada, sí, pero con escritura real, plusvalía y sin las trampas del timeshare clásico. Pagas por 30 noches al año, y puedes intercambiar tu estancia por otras villas del catálogo, repartidas por Japón como semillas de diseño.
Lo revolucionario –perdón, lo visionario– es que así se evita que la segunda vivienda quede vacía el 80% del año. EARTH VILLA se ocupa, se vive, se habita con continuidad. Y al hacerlo, se reduce la huella de construcción por usuario, se amortiza el impacto ecológico y se convierte el lujo en algo menos culpable. Al menos, un poco menos.
“La segunda vivienda ya no es una carga, es un ritual compartido”
Comparaciones que duelen y cifras que iluminan
Los datos no mienten, aunque no siempre griten. Frente a una casa turística estándar en Okinawa, EARTH VILLA consume un tercio menos de energía, retiene el 68% del agua de lluvia (cuatro veces más que la media), mantiene el interior cinco grados más fresco y secuestra más de siete veces el CO₂ que su competidora más eficiente. Y por si fuera poco, el 85% de sus materiales pueden separarse y reciclarse al final de su vida útil. Es decir, no deja cadáver, deja compost.
¿Se puede decir lo mismo de los resorts? ¿De los apartamentos de lujo que brotan como hongos blancos en la costa, sin alma ni función más allá del “aquí estoy”? Difícil.
Lo que aprendí descalzo sobre una azotea vegetal
Recorrer el techo de EARTH VILLA sin zapatos es una experiencia que recomiendo antes de morir. Sientes el rocío, el crujido leve de la vegetación, el rumor del mar mezclado con el zumbido de los insectos que no saben que están en un techo. Y en ese instante, entiendes. El lujo del futuro no es un spa ni un dron. Es el silencio. Es el agua que vuelve. Es el abejorro que no huye de tu sombra.
Porque habitar el futuro será, en esencia, recuperar la forma de vivir del pasado, pero con herramientas nuevas. Cocinar con lo que da la azotea. Filtrar el agua que usamos. Respirar el aire que purifica la casa. Y dormir al ritmo de un círculo que no pide permiso para seguir girando.
“No es ciencia ficción. Es ciencia fricción: el roce entre la naturaleza y la inteligencia”
“La arquitectura orgánica no se diseña, se cultiva”
“El círculo no es una moda, es una estrategia energética”
“La segunda residencia puede ser aliada si se usa con cabeza y con alma”
La próxima vez que un mapa te acerque a Ishigaki, no busques una casa. Busca un latido verde. Un óvalo imperfecto que susurra al cielo y al mar. EARTH VILLA no es un capricho: es un ensayo general. Una prueba de que todavía hay formas de habitar con inteligencia, amar con mesura y construir sin herir.
¿Y si el futuro de la arquitectura no estuviera en las torres que desafían al cielo, sino en las casas que se entierran con elegancia bajo su propia selva?
Descubre más sobre EARTH VILLA en la web oficial de NOT A HOTEL
Lee más sobre el diseño de Sou Fujimoto y sus obras más innovadoras
Comparativa completa entre arquitectura convencional y EARTH VILLA
Las reformas integrales permiten renovar viviendas con mayor planificación y eficiencia
Las obras de mejoras en viviendas se han convertido en una opción cada vez más elegida por quienes desean mejorar las condiciones de su hogar sin necesidad de cambiar de inmueble. Ya sea para modernizar una cocina, actualizar instalaciones eléctricas, redistribuir espacios o renovar completamente una casa antigua, contar con un servicio profesional facilita el proceso y garantiza resultados ajustados a las necesidades y expectativas del cliente.
Contar con una empresa de reformas para viviendas en Almería permite acceder a soluciones completas que abarcan desde el diseño inicial hasta la ejecución final del proyecto. Estas empresas coordinan a todos los profesionales necesarios —albañiles, fontaneros, electricistas, carpinteros y diseñadores— evitando así que el propietario tenga que gestionar diferentes contratistas por separado. Esta centralización ahorra tiempo, mejora la comunicación y minimiza errores durante la obra.

Uno de los principales beneficios es la posibilidad de adaptarse al estilo de vida actual. En muchos casos, se busca integrar ambientes, mejorar la iluminación natural, optimizar el uso del espacio o incorporar soluciones de eficiencia energética. Las empresas especializadas suelen ofrecer asesoramiento técnico y estético, con propuestas personalizadas que combinan funcionalidad y diseño.
Además de la parte estética, las remodelaciones permiten corregir problemas estructurales, renovar instalaciones antiguas y adecuar los espacios a nuevas normativas. Esto es especialmente importante en propiedades con muchos años de antigüedad, donde la actualización de sistemas eléctricos, cañerías y revestimientos no solo mejora el confort, sino que también aporta seguridad y valor a la propiedad.
Otro aspecto valorado por los propietarios es la posibilidad de definir un presupuesto cerrado antes de iniciar los trabajos. Las empresas realizan un análisis previo del estado, detectan posibles complicaciones y elaboran un plan detallado con plazos, materiales y costos estimados. Este enfoque reduce los imprevistos y permite mantener el control económico del proyecto.
La planificación es un elemento clave en cualquier cambio. Un servicio integral garantiza una coordinación eficaz entre las distintas etapas del trabajo: demolición, redistribución de espacios, instalaciones, acabados y limpieza final. Gracias a esta organización, los tiempos de obra suelen ser más precisos y el resultado final responde mejor a lo proyectado inicialmente.
Las reformas también ofrecen la oportunidad de incorporar tecnologías y materiales más eficientes, como ventanas con mejor aislamiento, sistemas de climatización modernos, iluminación LED o revestimientos ecológicos. “Estas mejoras no solo reducen el consumo energético, sino que incrementan la calidad de vida en el día a día del hogar. En muchos casos, la inversión en estos cambios se recupera a mediano plazo gracias al ahorro en servicios”, explican en Proeding Servicios Integrales.
La elección de la empresa adecuada influye directamente en el éxito del proyecto. Se recomienda buscar referencias, solicitar presupuestos comparativos y verificar que la firma cuente con profesionales capacitados, experiencia comprobada y cumplimiento de normativas vigentes. La transparencia en la comunicación, el seguimiento durante la obra y la posibilidad de adaptarse a los requerimientos del cliente son factores decisivos a la hora de contratar.
Renovar una vivienda puede ser una experiencia positiva si se cuenta con el equipo adecuado. Las empresas que ofrecen servicios integrales permiten transformar espacios con mayor seguridad, organización y coherencia, optimizando recursos y logrando un resultado duradero y funcional. La reforma deja de ser una tarea caótica para convertirse en una inversión bien planificada en bienestar y calidad de vida.
FOSTER + PARTNERS diseña el futuro con alma vintage y mente robótica
¿Puede la arquitectura retrofuturista salvarnos del presente? FOSTER + PARTNERS diseña el futuro con alma vintage y mente robótica
Todo empezó con una maqueta lunar y una idea imposible: construir en la Luna con impresoras 3D. 😮 Sí, lo leí bien. No era ciencia ficción, aunque olía a celuloide sesentero. Era un proyecto real de FOSTER + PARTNERS, el mismo estudio que diseñó la catedral tecnológica de Apple en Cupertino y ahora se atreve a levantar estructuras en el vacío extraterrestre. En ese instante, entendí que no estaba frente a simples arquitectos. Estaba ante una especie de alquimistas digitales que mezclan el aroma del pasado con los materiales del mañana. Y eso, francamente, me voló la cabeza.
La primera vez que escuché hablar de Foster + Partners pensé en rascacielos y lujo, pero estaba equivocado. Lo que encontré fue una visión arquitectónica tan cargada de diseño futurista como de memoria y humanismo. Su arquitectura no solo imagina el futuro, sino que lo habita. Y lo hace con un lenguaje híbrido, casi poético: estructuras monumentales que parecen salidas de una novela de Asimov, pero construidas con materiales reciclados, plantas autóctonas y sensores que respiran.
Origen: Foster + Partners
“La belleza del mañana está hecha con los errores del ayer.”
“El diseño no se impone, se adapta como el agua.”
“Cada edificio de Foster + Partners es una cápsula del tiempo con Wi-Fi.”
Cuando un rascacielos es más verde que un parque
Tomemos el caso de la nueva sede de JPMorgan Chase en Nueva York. A primera vista, es solo un coloso de acero en Manhattan. Pero al observarlo de cerca, uno descubre que no es un edificio, sino una tesis. Con 97% de materiales reciclados, será el primer rascacielos net‑zero de su tipo en la ciudad, y completamente eléctrico. Lo han erigido sobre las cenizas del edificio anterior como un ave fénix urbano. Y ahí está la paradoja que tanto me seduce: la torre del futuro tiene pies en el siglo XIX, pilares que recuerdan a las viejas estaciones de tren, cuando viajar era un arte y no una tortura con escáner de cuerpo entero.

La torre no solo respira aire limpio; piensa, analiza datos en tiempo real, ajusta su consumo energético con IA y sensores IoT, y se deja patrullar por un perro robótico que no ladra, pero escanea.
Spot, el perro que escanea el futuro
Sí, esto ocurrió. En el sitio de Battersea Power Station, apareció Spot, el perro robot de Boston Dynamics, equipado con sensores láser que vigilan obras más rápido que un capataz hiperactivo. Pero no, Spot no sustituye obreros, los libera. Se encarga de las tareas más pesadas, peligrosas o repetitivas, dejando a los humanos las decisiones más sensibles. Hay algo profundamente retrofuturista en ver a un robot caminar entre ladrillos y grúas, como si el futuro hubiera llegado, pero con botas de seguridad y casco.
Cyclops: el oráculo digital de la sostenibilidad
Y mientras tanto, en sus laboratorios digitales, Foster + Partners desarrolló Cyclops, un plugin gratuito que democratiza el análisis ambiental. ¿La mejor parte? No necesitas ser ingeniero ni tener un software de la NASA: cualquiera puede simular el comportamiento climático de un edificio en tiempo real. Es como si hubieran decidido abrir el grifo del conocimiento en vez de convertirlo en oro de Silicon Valley.
La herramienta ha sido tan efectiva que ganó un premio de CIBSE a la innovación en diseño sostenible, y está siendo adoptada por despachos de todo el mundo. Porque si algo ha entendido este estudio, es que el diseño no debe ser exclusivo, sino expansivo.
Diseño inclusivo sin etiquetas
Y hablando de expansión, aquí viene la joya de la corona: su apuesta por la inclusión arquitectónica. No es una moda ni una respuesta políticamente correcta. Es una forma de pensar el espacio desde otras perspectivas sensoriales. Con VARID, su sistema de realidad aumentada, simulan cómo se perciben los edificios para personas con baja visión o movilidad reducida. No diseñan para “los otros”, diseñan con ellos.
En colaboración con Sociability, revisaron cada rincón del Imperial War Museum, no para cumplir normas, sino para entender la experiencia humana completa. Y eso, disculpad que me emocione, es arquitectura con alma.
Retrofuturismo en Marte… o en Beijing
La Torre Z6 en Pekín parece extraída de un decorado de Kubrick, pero es bien real. El primer edificio de oficinas de gran altura en China con certificación Net Zero Carbon Outstanding. La eficiencia es digna de un circuito de Fórmula 1: un 47% menos de emisiones gracias a ascensores regenerativos, ventilación inteligente y gestión energética predictiva. El 53% restante se compensa con renovables externas. Es decir, un edificio que no contamina ni un gramo durante su operación. Ni siquiera al encender el aire acondicionado.
Lo que me resulta más poético es que, con toda su ingeniería de precisión, esta torre no busca parecer futurista. Lo es. Pero lo lleva con la sobriedad de quien no necesita demostrar nada.
Bloomberg, el edificio zen del capitalismo
Otra muestra de este virtuosismo retrofuturista es la sede europea de Bloomberg, una mezcla de templo zen, máquina de precisión y laboratorio ecológico. Desde sus techos pétalos con miles de LED hasta sus sistemas de ventilación pasiva y recolección de agua gris, todo respira una lógica circular. No hay aquí gestos grandilocuentes, solo una orquestación casi invisible del confort y la eficiencia.
¿Y si el futuro está en la Luna?
Volvamos al comienzo: la Luna. Foster + Partners se alió con la NASA y Branch Technology para construir una torre lunar con impresión 3D. Utilizan regolito —el polvo de la superficie lunar— como material base. No es una maqueta; es un proyecto en fase avanzada, presentado en la exposición From Earth to Space and Back. Y no puede haber nada más retrofuturista que eso: usar la arena de otro mundo para construir el hogar de mañana.
Este proyecto recuerda a los sueños de los años 60, pero con una diferencia: ahora la tecnología existe para hacerlos realidad. La estética es espacial, claro, pero la funcionalidad es terrestre: aislamiento térmico, protección contra radiación y modularidad extrema.
¿Arquitectura o literatura construida?
Porque al final, lo que hace Foster + Partners no es solo arquitectura, es narración espacial. Cada edificio es un relato: del pasado que respeta, del presente que mejora y del futuro que anticipa. En sus formas curvas hay algo de nostalgia, como si sus estructuras quisieran recordarnos que lo verdaderamente moderno no es olvidar lo anterior, sino transformarlo.
Y quizás esa sea la gran lección: no se trata de levantar pirámides de vidrio o templos de acero, sino de construir lugares donde la humanidad pueda vivir mejor, más libre, más consciente. En tierra, bajo el mar, o en la Luna.
“El futuro ya está aquí. Solo que todavía no tiene código postal.”
“Diseñar para todos no es una consigna, es una necesidad humana.”
“El pasado es el mejor arquitecto del mañana.”
¿Y tú?
¿Vivirías en una casa diseñada para el espacio exterior?
¿Trabajarías en una torre que respira y piensa como tú?
¿Preferirías un edificio con historia o uno que te cuenta el futuro en tiempo real?
Puede que no tengamos aún colonias lunares, pero gracias a Foster + Partners, el futuro ya empezó. Y lo mejor es que aún huele a madera, acero reciclado y un poco de nostalgia.
La CASA FUTURISTA que parece una nave espacial perdida en el bosque
¿Puede una CASA FUTURISTA hacernos soñar como en los años 70? La CASA FUTURISTA que parece una nave espacial perdida en el bosque.
Una CASA FUTURISTA puede parecer una utopía lejana, pero esta es real 🌌
Cuando crucé ese bosque francés, no esperaba encontrarme con una casa futurista tan blanca como un astronauta de Kubrick, tan rotunda como un meteorito de concreto, tan deliciosamente absurda que parecía salida de un decorado de Barbarella. Y sin embargo, ahí estaba: rodeada por un jardín de esculturas contemporáneas, un lago artificial y una calma sideral, como si alguien hubiese querido encapsular los sueños de la era espacial en una cápsula de diseño retrofuturista. La casa no solo parecía una nave, era una nave. Una que había aterrizado, no en Marte, sino entre robles europeos, pilotada por la imaginación de Pierre Dreux, un arquitecto francés con obsesión por el optimismo espacial de los años 70.

«El futuro no era frío. Era rojo, curvo y con muebles de Formica.»
Cuando las casas soñaban con las estrellas
La historia comienza en los años en que la televisión aún era en blanco y negro pero la imaginación era technicolor. Dreux, como tantos otros arquitectos visionarios, había viajado a Estados Unidos durante los años más febriles de la carrera espacial. Fue allí donde absorbió los delirios visuales del diseño atómico, las promesas de la arquitectura modular y la estética de los anuncios de Life Magazine que nos juraban que viviríamos en burbujas domóticas con vistas a Saturno.
Cuando regresó a Francia, trajo consigo una idea radical: ¿y si una casa pudiera capturar todo ese fervor espacial y convertirlo en forma habitable? Así nació su villa: una casa futurista hecha de hormigón blanco, techos rojos, muros termoformados y una piscina interior que parece una metáfora del deshielo de Marte.
Y no, no es exageración. Hay algo profundamente cinematográfico en esa casa. Algo que mezcla el interiorismo setentero con la estética de los salones disco-pop. Es como si John Travolta, en vez de bailar en Brooklyn, lo hiciera en gravedad cero.
«Esta no es una casa. Es una estación orbital emocional.»
La arquitectura Space Age como refugio emocional
Lo curioso de la arquitectura Space Age es que nació del miedo pero se transformó en belleza. Mientras el mundo temblaba ante la amenaza nuclear y la Guerra Fría se congelaba en los pasillos de la ONU, los arquitectos decidieron mirar hacia el cielo y soñar con algo mejor. El átomo, símbolo de destrucción, se convirtió en patrón decorativo; las órbitas electrónicas pasaron a decorar lámparas, suelos, textiles. Era como si quisiéramos domesticar lo más incontrolable de nuestra existencia.
Esa paradoja lo atraviesa todo: las casas no eran refugios del miedo, sino manifestaciones de fe en la tecnología y en el futuro. De ahí que los materiales fueran también visionarios: fibra de vidrio, poliéster, plásticos moldeables. No por capricho, sino porque permitían crear esas formas imposibles, redondeadas, esféricas, como si todo se hubiese diseñado dentro de una centrifugadora de la NASA.
Y es aquí donde aparecen otras joyas icónicas. La Futuro House de Matti Suuronen, por ejemplo, una estructura de fibra de vidrio con forma de platillo volante que se podía trasladar en helicóptero. Un OVNI con calefacción incluida. En serio, se calentaba de -29°C a +16°C en media hora. ¿Quién necesita mantas cuando tienes diseño finlandés?
El mobiliario que vino del espacio… y del pop
Dentro de estas viviendas, los interiores no eran menos sorprendentes. Los muebles eran más parecidos a cápsulas que a sofás. Todo era fluido, continuo, como una especie de acuario psicodélico con aroma a vinilo nuevo. Diseñadores como Joe Colombo llevaron esta filosofía al extremo: eliminaron los muebles como entidades separadas y propusieron ambientes modulares, enchufables, habitables como si fuesen estaciones de servicio emocional.
En lugar de paredes, había módulos. En lugar de camas, cápsulas. ¿Y las cocinas? Bueno, eran más bien paneles de mando. El hogar como una nave donde cocinar era navegar entre botones y luces fluorescentes. Esa idea de la casa como máquina perfecta también llegó a su apogeo con propuestas como la Plug-in City de Archigram o la Torre de Cápsulas Nakagin en Tokio: ciudades y casas conectables, reconfigurables, orgánicas como un átomo, flexibles como una melodía de Bowie.
El alma escultórica de la villa galáctica
Y luego están las esculturas. Porque sí, la casa de Dreux no está sola. Se alza en medio de un parque de 13 hectáreas que parece una exposición de arte al aire libre. Aquí es donde entra el arte contemporáneo a escena: no como decoración, sino como extensión del hogar. Esculturas como las de Pablo Atchugarry, con sus pliegues de mármol que parecen haber sido esculpidos por el viento solar, dialogan con la arquitectura para crear un entorno que es más cosmos que campo.
El exterior de la casa, que se funde con el paisaje mediante estructuras onduladas y materiales reflectantes, no solo conecta con la naturaleza, sino con una idea estética de futuro orgánico, como si los materiales estuviesen vivos. No hay rectas. No hay esquinas. Solo curvas que parecen trazadas por un cometa.
«Esta casa no fue diseñada. Fue soñada.»
La estética que nunca murió (y ahora vuelve con más fuerza)
Hoy, cuando miro esa casa futurista, no veo una reliquia del pasado. Veo un espejo del presente. El diseño retrofuturista vive una nueva edad de oro, no por nostalgia vacía, sino por su capacidad para inspirar. Mientras muchas casas actuales optan por lo funcional y lo neutro, estas viviendas galácticas nos recuerdan que la imaginación también necesita espacio físico para expandirse.
La influencia de la era atómica está más viva que nunca: en los acabados brillantes de ciertas cocinas, en los sofás con forma de cápsula, en los diseños curvos de nuevos rascacielos. Y la restauración de casas como la de Dreux plantea un dilema apasionante: ¿cómo actualizar sin borrar? La respuesta está en los detalles: mantener los materiales originales pero añadir nuevas tecnologías ocultas; restaurar las formas sin arruinar su alma psicodélica.
La belleza de lo inútilmente hermoso
Podríamos pensar que estas casas son demasiado. Que nadie necesita vivir en una nave espacial con piscina termoformada. Pero entonces perderíamos de vista lo más importante: la belleza no siempre tiene que ser útil para ser necesaria. Estas casas son arte habitable, arquitectura poética, manifestaciones del deseo humano de elevarse, aunque sea desde el salón.
Hoy, que todo parece urgente y técnico, volver a mirar estas construcciones es un acto de libertad. Una forma de recordar que el futuro no tiene por qué ser gris, ni cuadrado, ni silencioso. Que puede ser rojo, curvo y musical. Como una pista de baile en órbita. Como una fantasía vintage suspendida entre árboles.
Y tú, si tuvieras la oportunidad… ¿vivirías en una nave espacial que nunca despegó?
“Una casa futurista no se construye, se aterriza”
“El diseño retrofuturista nos recuerda que imaginar también es una forma de habitar”
“El hormigón puede volar si se lo sueña con fuerza espacial”
«La verdad espera. Solo la mentira tiene prisa.» (Proverbio tradicional)
“Vivir en el futuro era más fácil cuando creíamos que todo lo nuevo era bueno.” (Fragmento de un catálogo de diseño de 1971)
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Adéntrate en la historia de la Futuro House, el platillo volante habitable que revolucionó el diseño espacial.
Revisa el legado del diseño atómico y su impacto en el interiorismo actual.
¿Y tú? ¿Qué harías si una casa te propusiera dejar de vivir en el presente para habitar un futuro que ya pasó?
Administraciones de fincas enfocadas en comunidades sostenibles y sin conflictos vecinales
La convivencia vecinal requiere una gestión eficaz, transparente y orientada al bienestar común. Las administraciones de fincas han comenzado a adoptar nuevas estrategias para responder a las necesidades de propietarios e inquilinos, centrando su trabajo en la sostenibilidad, la prevención de conflictos y la eficiencia en los recursos. Este nuevo enfoque no solo mejora la calidad de vida dentro de las comunidades, sino que también optimiza los recursos disponibles y refuerza el sentido de pertenencia entre los vecinos.
En este contexto, los administradores de fincas Málaga han dado pasos concretos hacia modelos de gestión basados en la sostenibilidad y la armonía entre los miembros de una comunidad. A través de procesos más participativos y el uso de herramientas tecnológicas, estas administraciones logran anticiparse a los problemas habituales, resolviéndolos antes de que escalen a situaciones mayores. La prioridad ya no es únicamente el mantenimiento de los espacios comunes, sino también el fortalecimiento de la comunicación y la colaboración entre los copropietarios.

Uno de los pilares de esta nueva manera de administrar comunidades es la transparencia. Las decisiones, gastos y proyectos se comparten de forma clara y oportuna. Esto permite que todos los miembros de la comunidad estén informados y se involucren en la toma de decisiones, reduciendo así los malentendidos y reclamos que tradicionalmente afectan la convivencia. Plataformas digitales y aplicaciones móviles facilitan la consulta de cuentas, el seguimiento de trabajos en curso y la presentación de propuestas por parte de los vecinos.
Además, las administraciones que promueven comunidades sostenibles integran criterios medioambientales en su gestión. La eficiencia energética, el reciclaje y el uso responsable del agua son temas que se incorporan en los planes de mantenimiento y renovación de los edificios. Este enfoque no solo cuida el entorno, sino que también genera ahorros económicos a largo plazo para la comunidad. En muchas fincas ya se instalan sistemas de iluminación LED, paneles solares o sensores de movimiento que optimizan el consumo de energía.
Otro aspecto clave es la prevención de conflictos. Las administraciones modernas han dejado de lado la figura tradicional del gestor que solo reacciona ante los problemas, para asumir un rol más activo en la mediación y resolución anticipada de disputas. Talleres de convivencia, encuestas de satisfacción y canales de comunicación directa permiten detectar a tiempo tensiones entre vecinos y darles un cauce adecuado. Esto fortalece la cohesión y evita que pequeños desacuerdos se conviertan en enfrentamientos prolongados.
La figura del administrador también ha evolucionado. Ya no se trata solo de una persona con conocimientos técnicos y legales, sino de un profesional con habilidades en gestión de grupos, comunicación y resolución de conflictos. Esto responde a la creciente complejidad de las comunidades actuales, donde conviven personas con diferentes estilos de vida, edades y expectativas. En este sentido, en Administración de Fincas Málaga, explican: “La capacitación continua se vuelve indispensable para ofrecer un servicio que realmente aporte valor a la convivencia”.
Por último, el trabajo en red entre administraciones ha permitido compartir buenas prácticas, desarrollar protocolos comunes y elevar el estándar del servicio en general. Asociaciones profesionales y plataformas colaborativas fomentan esta cooperación, contribuyendo a una mejora constante del sector.
Este cambio en la forma de administrar fincas no solo tiene efectos inmediatos en el orden y mantenimiento de las comunidades. También aporta un valor a largo plazo: vecinos más informados, relaciones más saludables y un mayor respeto por los recursos compartidos. La gestión eficiente y participativa demuestra que la convivencia armoniosa no es solo un ideal, sino una meta alcanzable con compromiso y profesionalismo.
Manejo responsable de residuos de obra como parte de la construcción sostenible
La construcción sostenible incluye el control adecuado de los residuos generados en obras, reformas y demoliciones. Este tipo de materiales, conocidos como RCD (residuos de construcción y demolición), representa una parte importante del impacto ambiental del sector. Su tratamiento adecuado permite reducir la acumulación en vertederos y reutilizar componentes en nuevos proyectos.
La gestión de residuos RCD adquiere relevancia en el marco de la economía circular. Esta práctica busca reducir la contaminación y fomentar el aprovechamiento de materiales. Existen normativas que regulan su tratamiento, las cuales deben ser respetadas por las empresas. La aplicación de estas normas obliga a los contratistas a implementar procedimientos que minimicen los efectos negativos de las obras sobre el entorno.
Las plantas especializadas cumplen un rol central en este proceso. Están diseñadas para recibir, clasificar y transformar los materiales generados en obras en productos útiles. Escombros, por ejemplo, pueden ser convertidos en áridos reciclados para uso en rellenos, bases de caminos o drenajes. Esta reutilización permite reducir la extracción de materias primas y el consumo energético asociado.
El papel del estado también resulta clave. Las autoridades deben establecer marcos regulatorios precisos y facilitar su cumplimiento. Esto incluye tareas de inspección, auditoría y acompañamiento técnico a empresas del sector. Un sistema legal bien estructurado puede incentivar el desarrollo de soluciones técnicas y logísticas para una mejor recuperación de materiales. Con ello se promueve no solo el cumplimiento ambiental, sino también la eficiencia en el uso de recursos.
El reutilización de hormigón, ladrillos, madera y metales reduce la presión sobre los recursos naturales y disminuye la huella de carbono de la industria. Esta práctica no solo limita los impactos directos de la extracción, sino que contribuye a la conservación de ecosistemas y a una reducción de residuos sólidos urbanos.

Los beneficios económicos también son relevantes. Las empresas que reutilizan materiales pueden reducir los costos de transporte y disposición final. A su vez, se generan oportunidades laborales en plantas de tratamiento y centros logísticos. La creación de un mercado para productos reutilizables en construcción impulsa la actividad local y ofrece soluciones competitivas.
“La correcta gestión de este tipo de residuos también contribuye a la reducción de emisiones de CO₂, ya que el reciclaje de materiales consume menos energía en comparación con la producción de nuevos”, explican en Aresán, áridos reciclados.
La capacitación del personal técnico y la información al público son factores necesarios para mejorar los procesos. La formación especializada en gestión de residuos puede elevar los estándares de calidad de las obras y facilitar el cumplimiento normativo. Asimismo, el conocimiento general sobre la reutilización de materiales puede aumentar su aceptación en el mercado y fomentar su demanda.
Incorporar estos procesos dentro del ciclo productivo es parte del desafío que enfrenta el sector. Las empresas, los gobiernos y los consumidores tienen un rol que cumplir para consolidar prácticas sostenibles. La transformación de materiales descartados en insumos útiles ya es posible y su implementación puede mejorar la eficiencia de la construcción y reducir sus impactos.
El desarrollo de políticas públicas, la inversión en tecnología y la cooperación entre sectores pueden facilitar esta transición. Con estos elementos, la gestión adecuada de residuos de obra puede convertirse en una herramienta útil para mejorar la planificación urbana y reducir la presión ambiental.
MARTIN DE LUCIO ARQUITECTOS: Torre Australis, en Madrid



MARTIN DE LUCIO ARQUITECTOS: Torre Australis, en Madrid
12/11/2017
Dos pistas de pádel, zona de juegos para pequeños, club social y gastroteca. Las zonas de ocio resaltan. Hasta un área para la práctica de crossfit y una zona de juegos para los pequeños. Por su lado, el club social va a contar con dos espacios de co-living y coworking absolutamente climatizados. Los dos espacios, como los servicios y las zonas comunes del inmueble, se van a poder administrar por medio de una aplicación propia.
En la planta veintitrés del edificio va a estar situada la gastroteca, que es un espacio acristalado con vistas espectaculares y donde poder relajarse en la zona chill. Una zona en donde no va a faltar otra piscina.
Torre Australis será el rascacielos más neoyorkino y futurista que va a tener la capital de España
La edificación es obra del estudio de Alberto Martín de Lucio.
La Torre Australis es obra del estudio de Alberto Martín de Lucio en cooperación con el área de arquitectura de Conjunto Ibosa. El diseño de este edificio residencial, situado en Chamartín, cercano al corazón financiero de la capital, va a tener acceso a las primordiales vías de la villa de Madrid y simple conexión a los primordiales medios de transporte público.
La Torre Australis, un edificio sustentable
La Torre Australis espera conseguir el certificado de sostenibilidad BREEAM, una certificación que acredita la implicación sustentable del proyecto y garantiza el ahorro económico a los futuros dueños de las residencias. Esto se traduce en menor consumo energético y mayor ahorro en servicios y suministros.
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Promocionar el negocio local con arte callejero e Instagram
¿Has estado de visita en L.A? ¿No te detuviste para tomar una fotografía en frente de alguna de esas paredes tan artísticas?
Peter Wang toma una fotografía de su amiga. Un flujo incesante de visitantes de toda la galaxia pasea y posa, hace muecas y se pavonea frente al muro de una tienda, de color Pepto Bismol. La cantidad de gente es tal, que la firma contrata a un guarda de seguridad para sostener todo bajo control. El arte callejero está arraigado en el ADN de Los Ángeles.
¿En los Angeles? ¿Solo? No, es a nivel mundial. Otro ejemplo destacado de esto es Mexico.
El extenso telón de fondo de hormigón de la urbe ha servido como un enorme canvas para artistas, desde los muralistas que fueron vanguardistas en el movimiento del arte chicano hasta los autores de graffiti. En la era de las redes sociales, esta manifestación está encontrando un nuevo rol: el proveer el telón de fondo idóneo para fotografías dignas de Instagram.
Ideal de la muerte para los mercaderes de la ciudad. Con los jovenzuelos prestos a hacer todo para hallar un pedazo de oro en Instagram, las compañías miran las obras de arte como una táctica para captar. El arte callejero ya no está apartado a los callejones. Ahora puebla las testeras de estudios de yoga y spin, los restaurantes, bares y boutiques de tendencia.
Nos cuentan + en: En la era de Instagram, los negocios recurren al arte callejero para atraer clientes – Hoy
¿Puede la DECORACIÓN DE JARDÍN ECONÓMICA ser también futurista y retro?
¿Puede la DECORACIÓN DE JARDÍN ECONÓMICA ser también futurista y retro? La DECORACIÓN DE JARDÍN ECONÓMICA que desafía al tiempo y al presupuesto
La decoración de jardín económica no tiene por qué ser sinónimo de escasez ni de resignación. Puede ser un acto de ingenio, una declaración de estilo o incluso un capricho poético bajo el sol de la tarde 🌞.

Hace tiempo, me propuse el reto de transformar un jardín cansado y predecible en algo distinto: un refugio donde el pasado y el futuro pudieran sentarse a charlar, copa en mano, sin que el presupuesto se deshiciera como un terrón de azúcar en café caliente. El punto de partida era sencillo pero poderoso: crear una decoración de jardín económica, con alma, con historia, y con visión. Y por el camino, descubrí que lo barato no solo puede ser bonito, sino también brillante, funcional, incluso audaz.
“Luces que florecen y caminos que se enrollan como secretos”
Me enamoré sin quererlo de unas luces solares decorativas con forma de jacinto. Parecían flores extraterrestres plantadas con cariño por algún jardinero del futuro. No solo iluminaban los rincones más oscuros con una luz cálida y misteriosa, sino que también cargaban durante el día como si bebieran del sol. Y todo sin un solo cable. ¿Milagro? No. Tecnología bien pensada.
Colocarlas junto a un camino de madera enrollable, que se desenrollaba como una lengua de bienvenida rústica y flexible, fue como plantar una metáfora visual: algo tan simple podía cambiarlo todo. Un pequeño sendero de madera puede decir “aquí hay un destino”, incluso si solo conduce a una hamaca bajo un árbol.
Pero también descubrí que la estética vintage no está reñida con la lógica del ahorro. De hecho, cuanto más se parecen las cosas a las de antes, más sentido tienen ahora. En un mercadillo de objetos usados encontré un soporte para manguera con diseño de mimbre que parecía salido de una terraza italiana de los años 50. Era práctico, sí, pero también era bello. Como todo lo que merece quedarse.
La sombra no siempre es triste si tiene forma de triángulo
Si alguna vez has pasado un verano entero sin sombra, entenderás lo que significa encontrar una vela triangular para patios que proteja del sol sin arruinar la vista. Esta, además, parecía una cometa atrapada en el aire. La instalé en diagonal, jugando con los ángulos, y de repente el jardín tuvo otra dimensión. No hay estructura cara que compita con un poco de tela bien pensada y colocada con gracia.
Una alfombra reversible para exteriores, por su parte, me enseñó que el suelo también puede cambiar de humor. Hoy tonos tierra, mañana estampado geométrico. Un giro, una sacudida, y ya está: nuevo ambiente, nueva historia.
“No necesitas gastar más, necesitas pensar distinto.”

Futuro verde y controlado desde el sofá
Uno de los momentos más peculiares de mi aventura fue cuando programé el riego del jardín con una app desde el sofá. Me sentí una especie de emperador romano con pulgar digital: el agua fluye… el agua se detiene. Así es el diseño de jardines futuristas: sensores de humedad, luces LED que responden al horario solar, y mobiliario que reproduce música sin que se vea ni un solo cable.
¿Ridículo? Tal vez. ¿Adictivo? Sin duda. La tecnología para jardines no es solo un capricho de los amantes de los gadgets: es eficiencia con un toque de espectáculo.
Pero también hay un matiz poético en poder domar el clima con un dedo. Ya no dependes solo del azar de las estaciones: puedes hacer que el jardín funcione como un reloj, sin perder su magia.
“El pasado se sienta en una silla retro, el futuro en un banco con bluetooth”
Y hablando de asientos: descubrí que el mobiliario de jardín retro, además de ser una delicia estética, puede ser respetuoso con el entorno y con tu bolsillo. Gracias a materiales sostenibles como el bambú, el ratán o el acero reciclado, es posible revivir ese espíritu nostálgico sin renunciar a la ética. Las fibras vegetales, además, envejecen bien: cada grieta cuenta una historia.
Los bancos con almacenaje integrado fueron mi siguiente hallazgo. En ellos guardo cojines, herramientas, secretos y alguna que otra cerveza fría. Son la prueba viviente de que las soluciones de almacenamiento para exteriores no tienen por qué parecer cajas tristes. También pueden tener encanto, curvas, incluso un poco de descaro.
Y si hablamos de descaro, pocas cosas lo tienen tanto como las guirnaldas de bombillas vintage colgadas en zigzag sobre la pérgola. ¿Hay algo más seductor que una fiesta que parece a punto de empezar, aunque no haya invitados?
El reciclaje tiene forma de flor y aroma a ingenio
Muchos de los accesorios de jardín económicos que descubrí nacieron de lo inesperado. Una rueda vieja convertida en maceta colgante. Palés transformados en jardineras escalonadas. Neumáticos pintados a mano que ahora son pufs con historia. Como dijo mi abuela: “El que guarda siempre tiene, y el que transforma, reina.”
Y en ese mismo espíritu, la decoración de exteriores con estilo no se mide en euros, sino en ideas. A veces basta un detalle —un farol, una silla restaurada, una maceta diferente— para que todo cobre sentido. Para que el jardín se convierta en un reflejo de uno mismo, y no en una postal prefabricada.
“En el jardín caben todos los tiempos, si se sientan con respeto”
El jardín que soñé —y que poco a poco construí— es un híbrido entre una película en blanco y negro y una serie de ciencia ficción. Tiene caminos de madera enrollables como serpientes dormidas, luces que parecen plantas mutantes, y sombras triangulares que danzan como aves migratorias. La decoración de jardín económica fue solo la excusa. Lo que de verdad perseguía era algo más sencillo: un lugar donde el tiempo se detuviera sin dejar de moverse.
“La verdad espera. Solo la mentira tiene prisa.” (Proverbio tradicional)
“Para sembrar futuro, primero hay que barrer las hojas secas del pasado.” (Refrán de patio)
La belleza no está en el precio, sino en la intención
La decoración de jardín económica es un arte lento, un gesto de cariño hacia uno mismo y hacia la tierra. No exige grandes gastos, pero sí grandes ideas. No pide opulencia, pero sí atención. Y sobre todo, permite jugar. Combinar lo retro con lo futurista, lo natural con lo tecnológico, lo clásico con lo inesperado.
¿Y si en realidad, el verdadero lujo es eso? Poder sentarte en tu jardín al final del día y decir: “Esto lo hice yo. Con poco, pero con estilo.”
¿Y tú? ¿Te atreverías a mezclar pasado y futuro en tu jardín sin tocar tus ahorros? ¿O seguirás creyendo que lo barato no puede ser también eterno?
Si quieres explorar más ideas y materiales para un jardín de estilo retro que respete el medio natural, te recomiendo visitar esta guía sobre muebles ecológicos o conocer las opciones en madera sostenible certificada FSC y PEFC.


