¿Cambias tus ventanas por diseño o por necesidad? El error que cometen el 57% de los propietarios en España

Cambiar las ventanas de casa es hoy una de las reformas más solicitadas en España. Pero detrás de esa demanda se esconde una decisión que muchos propietarios toman a la ligera: eligen el marco que combina mejor con la fachada, no el que reduce la factura energética. Ese matiz, aparentemente pequeño, tiene consecuencias económicas que se prolongan durante años y que, incluso, pueden llevar a impedir vender o alquilar la vivienda a partir de 2030.
Al respecto, cabe recordar que más del 60% de los edificios residenciales en España supera los 40 años de antigüedad, y un 20% se encuentra en estado de conservación malo o regular. Para mejorar su eficiencia energética, la sustitución de la carpintería exterior es una de las actuaciones más importantes y, de hecho, hoy en día es la tercera reforma más demandada por los propietarios, con un 24% de prioridad.
En este sentido, esta intervención se ejecuta en el 57% de las viviendas reformadas. Sin embargo, aún son muchos los propietarios que priman la estética frente a la sostenibilidad, una razón que, según el estudio “La descarbonización del sector residencial en España: el papel de la instalación eléctrica en la vivienda. La visión de los expertos en rehabilitación es la prioritaria para los españoles a la hora de renovar su vivienda.
De hecho, la mayoría prefieren una ventana bonita a una que no deje escapar el calor. En concreto, el citado informe detalla que apenas un 14% de los propietarios añade o elige ventanas con aislamiento térmico (doble acristalamiento). El resultado es una vivienda que, aunque mejora su aspecto, sigue arrastrando el mismo problema de fondo: pérdidas térmicas que se traducen en gasto energético innecesario mes tras mes.
Sin embargo, y antes de entrar en los datos técnicos, conviene aclarar algo: no toda la carpintería especializada trabaja igual. Empresas como Ventanas Anerual, fabricante de aluminio y PVC con fábrica propia en Madrid e integrada en la Red Oficial Kömmerling, insisten en que el diseño y la eficiencia térmica no son opciones incompatibles.
El error que revela el informe del CGATE sobre rehabilitación energética
El Consejo General de la Arquitectura Técnica de España elaboró el informe «La descarbonización del sector residencial en España» que expone la contradicción del mercado. A pesar de que se cambia la carpintería con frecuencia, solo un 14% de los propietarios añade o elige ventanas con doble acristalamiento al hacerlo. La mayoría prioriza el diseño del marco sobre las prestaciones térmicas del conjunto.
Además, el aislamiento térmico es considerado una actuación urgente por apenas un 7% de los propietarios encuestados. Esa cifra sorprende cuando se compara con el ahorro potencial: sustituir ventanas ineficientes por modelos con buen aislamiento puede reducir hasta un 30% el gasto en calefacción de una vivienda.
Hay una explicación cultural detrás de este comportamiento. Las reformas domésticas se han vuelto un contenido visual donde las fotografías de antes y después, o los vídeos de reformas completas en redes sociales priorizan el resultado estético inmediato. Frente a este poder de atracción, el aislamiento térmico no se fotografía bien. Nadie sube a Instagram una foto de la transmitancia térmica de su ventana.
Ese sesgo visual explica por qué muchos propietarios terminan con casas que se ven espectaculares pero siguen derrochando energía. Mientras que la ventana nueva luce perfecta en el salón, la factura de la luz no refleja ninguna mejora real o lo hace ligeramente.
Lo que viene en 2030: la normativa europea que puede devaluar tu casa
Sin embargo, pronto esto dejará de ser así. O, al menos, debería. La Directiva Europea de Eficiencia Energética (EPBD) establece que a partir de 2030, las viviendas deberán contar con al menos una calificación energética E para poder ser alquiladas o vendidas. Actualmente, el 87% de las viviendas en España tiene una calificación energética deficiente, muy por debajo de ese umbral.
Con este marco legal a la vuelta de la esquina, hay que tener claro que una ventana bonita pero ineficiente no ayuda a superar ese requisito legal. Las viviendas que no actualicen su comportamiento térmico corren el riesgo de perder valor de mercado, hasta un 30% de devaluación en el caso de calificaciones F o G, y de quedar fuera del mercado del alquiler.
Diseño y rendimiento térmico: no hace falta elegir uno u otro
Por ello, el asesoramiento técnico especializado es justamente lo que falta en la decisión de la mayoría de propietarios. Fabricantes con sistemas certificados, con modelos que alcanzan el estándar Passivhaus tanto en PVC como en aluminio, demuestran que el diseño no tiene por qué sacrificarse para conseguir un buen aislamiento. Elegir bien significa exigir que el diseño venga acompañado de un rendimiento térmico verificable.
En este sentido, la sustitución por ventanas de doble o triple acristalamiento es una de las tres medidas clave para que la mayoría de viviendas españolas pasen de una calificación G o F a una E o superior. El PVC destaca especialmente en esta transición: su cuota de mercado en Europa ya alcanza el 36%, gracias a sus prestaciones térmicas y a su perfil de sostenibilidad frente a otros materiales.
A esto hay que sumar el incentivo económico para renovar ventanas, que ahora es considerable. El Real Decreto-ley 19/2021 establece deducciones en el IRPF del 20%, 40% y hasta el 60% para obras que reduzcan la demanda de calefacción y refrigeración de la vivienda, entre las que se incluye expresamente la sustitución de ventanas.
Cambiar de mentalidad antes de cambiar de ventana
Reformar la vivienda está bien. Invertir únicamente en estética, ignorando el aislamiento térmico, es un error, tanto económico como de confort, que se paga durante años en facturas más altas y en una casa que, tarde o temprano, puede quedar fuera del mercado por su mala calificación energética.
Así que, antes de elegir el diseño de la próxima ventana, consulta con un técnico como los de Aneural Ventanas e infórmate sobre sus prestaciones. Esa consulta es la que garantizará que la vivienda esté preparada para el presente y el futuro.