El trabajo de una empresa de proyectado de poliuretano se vincula de forma directa con las necesidades actuales de aislamiento y eficiencia en distintos tipos de construcciones. Ha ganado presencia en obras nuevas y en procesos de rehabilitación debido a sus propiedades técnicas y a su capacidad de adaptarse a múltiples superficies. Su aplicación responde tanto a criterios de confort como a exigencias normativas relacionadas con el consumo energético.

Es un material aislante que se obtiene a partir de la mezcla de dos componentes que, al entrar en contacto, reaccionan y se expanden. Esta expansión permite que el producto se adhiera de manera continua a la superficie donde se aplica, formando una capa uniforme sin juntas ni uniones. Esta característica reduce la aparición de puentes térmicos, uno de los principales puntos de pérdida de energía en los edificios.
Entre sus propiedades más destacadas se encuentra su bajo coeficiente de conductividad térmica. Esto significa que ofrece un alto nivel de aislamiento con un espesor reducido en comparación con otros materiales. Esta condición resulta especialmente útil en espacios donde el margen de intervención es limitado, como rehabilitaciones de viviendas o locales ya construidos.
Otra propiedad relevante es su capacidad de impermeabilización. Actúa como barrera frente a la humedad, evitando filtraciones y condensaciones que pueden afectar a la estructura y a la calidad del ambiente interior. Al mismo tiempo, contribuye a mejorar el aislamiento acústico, ya que atenúa la transmisión de ruidos externos y vibraciones.
La resistencia mecánica es otro aspecto a considerar. Una vez aplicado y endurecido, mantiene su estabilidad dimensional y soporta bien el paso del tiempo. No se deforma con facilidad ni pierde sus prestaciones en condiciones normales de uso. En este ámbito, desde el Grupo Aister, afirman: “Esta durabilidad reduce la necesidad de mantenimiento y prolonga la vida útil del sistema de aislamiento”.
En cuanto a sus aplicaciones, se utiliza tanto en el sector residencial como en el industrial. En viviendas, es común su uso en cubiertas, fachadas, suelos y cámaras interiores. En estos casos, el objetivo principal es mejorar el confort térmico y reducir el consumo energético asociado a la climatización.
En el sector industrial, se aplica en naves, cámaras frigoríficas, depósitos y otras instalaciones que requieren control térmico específico. Su rápida aplicación y su capacidad de adaptarse a superficies irregulares lo convierten en una solución eficiente para grandes extensiones. Además, permite reducir tiempos de obra, ya que se proyecta y endurece en poco tiempo.
También se emplea en el sector agrícola y ganadero, especialmente en almacenes, granjas y silos, donde el control de temperatura y humedad es un factor relevante para la conservación de productos y el bienestar animal. En estos entornos, ofrece una respuesta técnica que se ajusta a condiciones exigentes.
La correcta aplicación es un factor clave para garantizar sus prestaciones. Esto requiere personal cualificado, equipos adecuados y el cumplimiento de las normativas de seguridad. Una aplicación deficiente puede afectar el rendimiento del aislamiento, por lo que la experiencia del aplicador resulta determinante en el resultado final.
El uso del poliuretano proyectado se inscribe en una tendencia más amplia hacia soluciones constructivas que buscan eficiencia, ahorro energético y mejora del confort interior. Elegir materiales que aporten beneficios a largo plazo permite optimizar recursos y avanzar hacia edificaciones más responsables, donde la calidad técnica acompaña las necesidades reales de quienes las utilizan.