Kohler Pearlized: La Guía Definitiva del Nuevo Lujo Líquido
Cuando la cerámica se viste de piel alienígena: crónica de una obsesión brillante nacida en Design Miami.
Estamos en Enero de 2026, en España. El invierno golpea con esa luz blanca y fría que solo se ve al principio del año, y mientras el mundo del diseño intenta sacudirse la resaca de las festividades, hay una imagen que se niega a abandonar mi retina. Una imagen que nació hace apenas unas semanas al otro lado del Atlántico y que hoy, aquí, sigue palpitando con vida propia.
Siempre he pensado que el lujo real, el que te eriza la piel, no grita; susurra. Y lo que está ocurriendo con la cerámica en los últimos tiempos es un susurro a gritos. He visto muchas cosas en mi carrera, he tocado materiales que prometían el futuro y se quedaron en anécdota, pero lo que Kohler ha puesto sobre la mesa —o mejor dicho, sobre la encimera— tiene una textura diferente. No es solo un acabado, es una atmósfera.
Me refiero a la colección Pearlized. Si habéis estado atentos a lo que se coció en Design Miami 2025, sabréis de lo que hablo. Si no, sentaos, porque os voy a contar cómo una marca de Wisconsin y un par de artistas visionarios han decidido que lavarse las manos puede ser una experiencia casi religiosa.
La obsesión por lo que brilla (pero no ciega)
Hay algo primitivo en nuestra atracción por las perlas. No hablo de los collares de nuestras abuelas, que tienen su encanto vintage, sino de ese brillo discreto, casi húmedo, que parece venir de otro planeta. Es una iridiscencia que no está solo en la superficie, sino que parece atrapada dentro, luchando por salir.
Lo curioso de este enero de 2026 es ver cómo esa estética, que podríamos llamar «antigüedad extraterrestre», ha saltado de la joyería a la arquitectura interior. Kohler, que lleva años liderando el diseño de cocinas y baños, no se ha limitado a pintar un lavabo de color nácar. Eso hubiera sido lo fácil. Lo que han hecho es reinventar la luminosidad.
Imaginad por un segundo la superficie de un lago al amanecer, cuando el agua no es azul ni gris, sino una lámina de plata viva que cambia si la miras de reojo. Esa es la sensación. Han conseguido que la porcelana, un material que lleva milenios con nosotros, parezca algo que acabamos de descubrir en una excavación arqueológica en Marte.
El Alquimista: David Franklin y el accidente feliz
Para entender por qué esto importa ahora, tenemos que rebobinar un poco y mirar quién está detrás de la cortina. Esto no salió de un focus group de marketing; salió del barro y del fuego. La historia tiene un nombre propio: David Franklin.
Franklin no es un diseñador cualquiera. Es un tipo que entiende que la cerámica tiene memoria. Fue el primer residente del Kohler MakerSpace y, como suele pasar con las mejores innovaciones, el hallazgo de este acabado Pearlized nació de la experimentación pura, casi por accidente, o por esa curiosidad terca de los artistas que se niegan a aceptar que «esto no se puede hacer».
Durante un proyecto anterior, una locura maravillosa titulada Once and Forever Lake Michigan, Franklin creó 1600 peces de cerámica. Mil seiscientos. Imaginaros la paciencia. Pero no se conformó con el esmalte tradicional. Junto con los ingenieros de la marca, decidió probar algo arriesgado: aplicar la tecnología de deposición física de vapor (PVD) sobre la arcilla.
Para que nos entendamos todos y nadie se pierda: el PVD se usa habitualmente para metales, para que los grifos dorados no se pongan feos. Es una técnica industrial, dura, técnica. Aplicar eso a la cerámica, que es orgánica y caprichosa, es como intentar ponerle un traje de astronauta a una flor.
Pero funcionó.
El resultado no fue una capa metálica fría, sino una iridiscencia uniforme, suave, inesperada. Esa fue la génesis. Laura Kohler, que tiene un ojo clínico para estas cosas y dirige la parte de Vida Sostenible de la compañía, lo vio claro: aquello no era solo un experimento técnico, era una nueva narrativa sobre la artesanía.
Dentro del Portal: La experiencia Harry Nuriev
Ahora, volvamos a la escena del crimen: Design Miami. Porque una cosa es tener un producto bonito y otra muy distinta es crear un mundo para que ese producto viva. Aquí es donde entra Harry Nuriev, de Crosby Studios.
Si conocéis a Nuriev, sabéis que no hace «decoración». Él crea entornos que te tragan. Para presentar Pearlized, no puso los lavabos en una estantería. Construyó un portal. Literalmente.
Los visitantes entraban a través de una estructura de acero inoxidable, un marco futurista que actuaba como una esclusa de aire entre el caos de la feria y el silencio del diseño. Al cruzarlo, el mundo cambiaba. El espacio era meditativo, fresco. La iluminación estaba calculada para ser tenue, obligando a tus ojos a ajustarse, a buscar el brillo en lugar de recibirlo de golpe.
Lo que más me impactó fue la sensación de fluidez. Nuriev y Kohler colgaron peces de cerámica —un guiño directo a la obra original de Franklin— que parecían ondular en el aire. Debajo, charcas poco profundas de agua real reflejaban la luz. No sabías dónde terminaba el objeto y dónde empezaba el reflejo.
El tema de la feria era Make.Believe (Hacer/Creer), y vaya si lo clavaron. Estabas allí, rodeado de gente, pero te sentías solo, en el buen sentido. Sumergido en un acuario de lujo donde el tiempo pasaba más despacio.
El Objeto de Deseo: Derring Carillon Artist Editions
En el centro de todo este teatro sensorial estaban ellos: los lavabos Kohler Derring Carillon Artist Editions en acabado Pearlized.
He visto muchos lavabos en mi vida. A veces pienso que demasiados. Pero estos tienen algo magnético. Al acercarte, te das cuenta de que no son lisos. Tienen textura, capas de profundidad. El color no es estático; cambia. Si te mueves a la izquierda, ves tonos rosados; si te mueves a la derecha, aparecen azules o plateados. Es una superficie que responde a tu presencia.
Están fabricados por artesanos en Wisconsin, y eso se nota. No se sienten como un producto sacado de un molde en serie en una fábrica sin alma. Hay una mano humana detrás de cada curva, equilibrando esa tecnología PVD tan avanzada con la calidez de la cerámica tradicional. Son objetos utilitarios, sí —sirven para lavarse la cara por las mañanas—, pero funcionan como esculturas.
¿Por qué esto es «Retro-Futurista»?
Me gusta usar este término porque define perfectamente el momento cultural que estamos viviendo en este 2026.
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Lo Retro: La perla es clásica. Nos lleva al Renacimiento, a los tocadores del siglo XIX, a la elegancia vieja escuela.
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Lo Futuro: La tecnología PVD y la instalación de acero de Nuriev nos llevan a una nave espacial, a un laboratorio aséptico y brillante.
Pearlized vive justo en esa intersección. Es el punto exacto donde la nostalgia se encuentra con la innovación. Y creo que por eso nos fascina tanto. Estamos cansados de lo puramente digital, queremos cosas que se puedan tocar, pero no queremos renunciar a la magia de la tecnología.
La voz del agua y la luz
Nuriev utilizó el agua no solo como decoración, sino como un amplificador. El agua reflectante en la instalación hacía que los colores de los lavabos estallaran de forma sutil. Era un recordatorio de que, al final del día, el baño es nuestro espacio de conexión con el agua. Es el lugar donde nos limpiamos, donde nos preparamos, donde pensamos.
Hacer que ese entorno sea inmersivo, que deje de ser un «cuarto de baño» para convertirse en una «experiencia de diseño», es el gran logro de esta colaboración. Franklin puso la técnica y la poesía del pez; Nuriev puso la escenografía y el drama; Kohler puso la capacidad de hacerlo real y funcional.
El Veredicto de Johnny: ¿Para quién es esto?
Seamos honestos. Esto no es para ponerlo en el baño de servicio de un piso de estudiantes. El acabado Pearlized en la edición Artist Editions es una declaración de intenciones.
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Es para ti si: Buscas que tu baño sea un santuario. Si valoras la pieza única y entiendes que un lavabo puede ser el protagonista absoluto de una estancia. Si te gusta el arte contemporáneo y quieres vivir dentro de él.
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Piénsalo dos veces si: Buscas algo puramente industrial o minimalista en mate. Esto brilla. Esto tiene personalidad. Requiere una iluminación cuidada para que luzca como debe. No puedes ponerle una bombilla fría de gasolinera encima y esperar que haga magia.
La acogida en Miami fue brutal, y todo indica que veremos este acabado en más colecciones futuras. Es el inicio de una tendencia donde los materiales «vivos» van a sustituir a los acabados planos y aburridos.
Salí de aquella instalación con la sensación de haber visto algo importante. No porque sea un lavabo nuevo, sino porque Pearlized replantea el objeto sanitario. Lo eleva. Nos invita a reconsiderar lo cotidiano.
Si un simple lavabo puede contener la profundidad de un lago y el brillo de una perla, ¿qué más estamos pasando por alto en nuestras casas? La colaboración entre Kohler, Franklin y Nuriev nos ha demostrado que cuando la experimentación material trasciende lo convencional, hasta lavarse las manos puede ser un acto poético.
Y ahora, en este enero frío, mientras miro mi propio lavabo blanco y aburrido, no puedo evitar pensar que le falta algo. Le falta vida. Le falta ese misterio iridiscente.
Preguntas Frecuentes sobre el fenómeno Pearlized
¿Qué es exactamente el acabado Pearlized? Es una técnica innovadora que aplica tecnología de deposición física de vapor (PVD) sobre cerámica, creando una superficie iridiscente y duradera que imita el nácar.
¿Es delicado o se puede usar a diario? Aunque parece una joya, está diseñado para la vida real. La fusión de la tecnología PVD con la cerámica de Kohler garantiza resistencia, aunque como toda pieza de arte funcional, merece ser tratada con mimo (evita estropajos de acero, por favor).
¿Quiénes son los artistas detrás de esto? Es una «trinidad» creativa: Kohler (la marca/fabricante), David Franklin (el artista que desarrolló la técnica con los peces de cerámica) y Harry Nuriev (el diseñador que creó la experiencia inmersiva en Miami).
¿Dónde se presentó por primera vez? En Design Miami 2025, bajo el lema Make.Believe, con una instalación llena de agua, luz y acero inoxidable.
¿Solo existe en lavabos? De momento, el protagonista es el lavabo Derring Carillon Artist Editions, pero la marca ha insinuado que la buena acogida abre la puerta a futuras aplicaciones en otras colecciones.
¿Por qué se considera «arte» un lavabo? Porque rompe la barrera de lo puramente funcional. Al incorporar un proceso experimental nacido de una residencia artística y presentarse en una feria de diseño global, se posiciona como una escultura utilitaria.
By Johnny Zuri. Editor global especializado en tendencias y geo-posicionamiento de marcas. Si quieres saber cómo contamos historias que posicionan: direccion@zurired.es | Más información sobre nuestra red de revistas
Reflexión final
¿Estamos preparados para dejar de ver el baño como un cuarto de máquinas y empezar a tratarlo como una galería de arte personal?
Y lo más importante: si tuvieras un lavabo que parece una joya alienígena, ¿cambiaría la forma en que te miras al espejo cada mañana?



